Capilla Angustias

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Aquí, donde hoy se levanta un pequeño espacio de devoción, hubo antes una puerta de entrada a la ciudad. Una de las más importantes: la Puerta Norte del recinto amurallado, construida en el siglo XII como acceso en recodo, pensada para defender la Villa.

Horario y entradas
Esta capilla no tiene horario de apertura. Para más información consulta en la Oficina Municipal de Turismo.

La Capilla de las Angustias ocupa un lugar singular: el interior de una antigua puerta de la muralla, la Puerta Norte o Arquito Quemado. Construida en el siglo XII como acceso defensivo en recodo, este punto fue clave en la protección de la Villa.

En 1483, según la tradición, se prendió fuego a la puerta para frenar un ataque, dando origen a su nombre. Tras aquel episodio, se colocó en su interior una imagen de la Virgen de las Angustias, iniciando su transformación en lugar de devoción.

Entre los siglos XVII y XVIII se construyó la capilla barroca actual, con cúpula, linterna y decoración interior. Aún hoy se conservan elementos defensivos como los matacanes, que conviven con el espacio religioso.

Este lugar resume bien la historia de la Villa: de puerta fortificada a capilla, de defensa a fe.

Defender una entrada clave

La Capilla de las Angustias ocupa uno de los puntos más sensibles del sistema defensivo de la Villa: una puerta en recodo situada en el lado norte del recinto amurallado. No era un acceso cualquiera, sino un lugar diseñado para controlar quién entraba, cómo y en qué condiciones.

El sistema en recodo obligaba a quien accedía a cambiar de dirección antes de atravesar completamente la muralla. Este gesto, aparentemente simple, tenía una función clara: ralentizar el avance y exponer a quienes entraban al control desde lo alto. Desde la torre se podía vigilar, defender e incluso atacar en caso de necesidad.

A ello se suma la presencia del matacán, todavía visible sobre la entrada. Este elemento en voladizo permitía actuar directamente sobre el punto más vulnerable: la puerta. Era, en cierto modo, el último filtro antes de acceder al interior de la ciudad.

El episodio de 1483, cuando se prendió fuego a la entrada para impedir el avance enemigo, muestra hasta qué punto este lugar era estratégico. Defender la puerta era defender la Villa entera.

Hoy, aunque su función ha cambiado, la estructura sigue hablando ese lenguaje. Bajo la capilla, permanece la lógica de la fortaleza.

La forma ochavada del torreón y el matacán sobre la puerta de entrada, un elemento defensivo que permitía proteger el acceso desde arriba.

Mirad la Capilla de las Angustias con atención.

Cada persona debe elegir un detalle que hable de su pasado defensivo y otro que hable de su uso religioso.

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